Cuidado infantil para las que venden: lo que aprendió el Banco Mundial con 883 vendedoras y la lectura de FEM
Si vendes en un mercado, en la calle o desde tu casa y tienes hijos pequeños, sabes que el cuidado y el trabajo se pelean las mismas horas del día. Un estudio del Banco Mundial publicado en septiembre de 2026 puso a prueba qué pasa cuando las vendedoras tienen cuidado infantil gratuito, y la Fundación Eugenio Mendoza (FEM) lo leyó pensando en sus propios programas. La principal enseñanza: el diseño del cuidado importa tanto como que exista. Dónde se ofrece, cómo se paga y qué viven los niños allí decide quién lo usa y qué beneficios deja.
Qué hizo el estudio
El equipo investigó a 883 mujeres vendedoras de seis mercados de Kampala, Uganda, con hijos de entre ocho meses y cuatro años. Por sorteo, a unas les ofrecieron cuidado gratuito cerca del trabajo (en el mercado), a otras en centros comunitarios cerca de casa, y un tercer grupo no recibió la oferta y sirvió de comparación. El apoyo duró entre seis y nueve meses.
Lo que encontró
- Ofrecer el cupo aumentó mucho su uso: unos 48 puntos porcentuales más que en el grupo de comparación. Fue mayor en los centros comunitarios (55 puntos) que en los del mercado (41). La cercanía a la casa y las condiciones de acceso pesan: tener un cupo no basta para que una familia lo use.
- Los niños se desarrollaron mejor: una mejora cercana a 0,3 desviaciones estándar en un índice de desarrollo infantil. Ojo: ese índice se armó con lo que contaron las madres; no es una prueba de lectura o matemáticas.
- Lo económico hay que leerlo con prudencia: hubo señales de más ingreso por hora y menos horas de trabajo, pero varios de esos efectos no resistieron las pruebas estadísticas más exigentes. No se pueden prometer más ingresos a partir de estos datos.
- Pagarlo sigue siendo el problema: incluso después de usar el servicio, lo que las madres decían estar dispuestas a pagar cubría más o menos un tercio del costo. Tres meses después de retirar el apoyo, la mejora en los niños seguía, pero los efectos económicos y de bienestar no.
Cómo lo lee FEM: CEDAIN y Familias Fuertes
FEM ve en este estudio una invitación a conectar mejor el cuidado infantil, el aprendizaje y la generación de ingresos. CEDAIN es su modelo de atención infantil, que se fortalece con SABERES y otras herramientas para crear nuevas versiones del programa sin perder su identidad ni sus estándares.
La prioridad es acompañar la práctica de las cuidadoras: que la formación se convierta en interacciones cariñosas, conversación, lectura compartida, juego y exploración según la edad. En Familias Fuertes, Infancia Segura, FEM propone unir ese acompañamiento con la participación de las familias y revisar lo que les impide llegar: traslados, horarios, costos y confianza en el servicio.
Que en Uganda funcionaran mejor los centros comunitarios no significa que pase igual en todas partes. FEM subraya que cada decisión debe contrastarse con la realidad de las comunidades de Venezuela y Colombia donde trabaja.
Del cuidado temprano al colegio
El estudio no mide aprendizajes escolares, pero deja una idea útil: cuidar el desarrollo temprano y no cortar el acompañamiento cuando los niños entran al colegio. En su trabajo con Fe y Alegría, con apoyo de Tinker Foundation, FEM propone una secuencia de diagnóstico, enseñanza enfocada y seguimiento en lectura y matemáticas, ajustada al nivel real de cada estudiante. Herramientas como La Candelita, Aprendamos Todos a Leer y las aplicaciones de evaluación pueden ayudar, pero su valor se juzga por el progreso de los niños. El Banco Mundial no evaluó estas tecnologías: conectarlas con sus hallazgos es una propuesta de FEM que aún debe comprobarse.
Cuidado y emprendimiento van juntos
Para las familias del ABC del Emprendedor, contar con cuidado confiable puede facilitar ir a la formación y organizar mejor el trabajo. Por eso FEM propone coordinar horarios y acompañamiento. Y separa dos cosas que conviene medir aparte: los ingresos y el bienestar de las madres que usan el servicio, y la sostenibilidad de las cuidadoras que lo prestan. Más niños atendidos no garantiza que una cuidadora gane lo suficiente, y la cuenta no puede cargarse en cuotas que las familias más vulnerables no pueden pagar.
¿Por qué te importa?
Si vendes y crías al mismo tiempo, este estudio confirma algo que vives a diario: el cuidado de tus hijos es parte de las condiciones de tu negocio. Y si tu emprendimiento es cuidar niños, deja dos lecciones claras: las familias eligen lo que les queda cerca y les da confianza, y la calidad (conversar, leer, jugar con los niños) es lo que marca la diferencia en su desarrollo. Pero también muestra que el cuidado es caro y que muchas familias no pueden pagarlo completo: hay que sacar bien las cuentas.
Qué puedes hacer hoy
- Si vendes, anota una semana cuántas horas de trabajo pierdes por falta de cuidado: es un costo real de tu negocio.
- Busca redes de cuidado cerca de tu casa (vecinas, hogares comunitarios, programas locales) y pregunta horarios y requisitos.
- Si tu negocio es cuidar niños, calcula cuánto te cuesta de verdad cada cupo antes de fijar la cuota.
- Cuéntales a las familias qué hacen los niños cada día: la confianza es lo que hace que vuelvan.
Financiar la continuidad y demostrar el impacto
Como los beneficios económicos no se sostuvieron al quitar el apoyo, FEM pone la financiación estable en el centro de sus alianzas. Su agenda: levantar una línea base (desarrollo y aprendizaje según la edad, asistencia, bienestar familiar e ingresos), revisar calidad y barreras a los tres meses, y valorar resultados y costos a los seis meses antes de crecer, siguiendo de cerca a las familias migrantes y otras poblaciones vulnerables. Comparar el antes y el después muestra cambios, pero atribuirlos al programa exige una evaluación seria con un grupo de comparación.
Artículo adaptado de un artículo de opinión de la Fundación Eugenio Mendoza (FEM), noviembre de 2026. Los resultados corresponden a Uganda; no son efectos demostrados ni metas de los programas de FEM, y las aplicaciones a sus programas son propuestas de la fundación. Fuente: Arinaitwe, J. M.; Bogere, G.; Fiore, A.; Herskowitz, S.; Lang, M.; Mwesigye, F. y Nalumansi, T. (2026), Childcare for Informal-Sector Workers: Delivery Models, Access, and Welfare, Policy Research Working Paper 11442, Banco Mundial, septiembre de 2026 (worldbank.org/prwp).
Del blog de Palante
Aprender, cuidar y transformar: la apuesta de FEM por la lectura, las matemáticas y las cuidadoras
Cómo FEM combina audio, materiales de lectura e inteligencia artificial para que los niños aprendan lo esencial.
