Aprender, cuidar y transformar: la apuesta de FEM por la lectura, las matemáticas y las cuidadoras
Leer una historia y entenderla, escribir una idea o resolver un problema de todos los días son capacidades que abren puertas durante toda la vida. Cuando esas bases no se aprenden a tiempo, las dificultades se van acumulando: afectan el paso por el colegio y limitan las oportunidades de participar plenamente en la sociedad. Por eso, para la Fundación Eugenio Mendoza (FEM), reducir la pobreza de aprendizaje es una prioridad educativa y una apuesta por la equidad.
El informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) El poder de lo esencial (2026) pone cifras al problema en América Latina y el Caribe: en sexto grado, en promedio, el 70 % de los niños está por debajo del nivel mínimo en lectura y el 83 % en matemáticas, frente al 45 % y el 49 % en tercer grado. Las brechas se abren temprano y crecen cada año que un niño pasa sin apoyo. El informe también insiste en que mejorar la enseñanza exige cuidar tanto lo que pasa en el aula como las condiciones que permiten sostenerlo en las escuelas y en las comunidades.
Una alianza para acercar oportunidades
FEM impulsa su proyecto de mitigación de la pobreza de aprendizaje en la plataforma educativa de Fe y Alegría, con el apoyo de Tinker Foundation y la colaboración del BID. La alianza junta presencia en los territorios, acompañamiento pedagógico y recursos para fortalecer la lectura y las matemáticas donde hay más barreras para aprender.
La propuesta combina varias herramientas:
- La Candelita: actividades de matemáticas por audio.
- Aprendamos Todos a Leer (ATAL): materiales para la alfabetización inicial.
- Herramientas digitales de apoyo y evaluación.
Su valor está en ayudar a quien enseña a organizar la práctica, reconocer dificultades y dar nuevas oportunidades de aprender. Un detalle importante: la pobreza de aprendizaje se mide, en su indicador internacional, como la dificultad de leer y entender un texto sencillo a los diez años (contando también a quienes están fuera del colegio). Las matemáticas son otra dimensión esencial: trabajar ambas amplía la respuesta, aunque no sean el mismo indicador.
Tecnología con propósito pedagógico
Los recursos de audio permiten llevar actividades guiadas a lugares con poca tecnología. Pero el audio solo cobra sentido cuando una educadora o cuidadora escucha con los niños, hace preguntas, usa objetos de su entorno y los acompaña a resolver problemas. Contar, comparar cantidades o explicar una respuesta convierte la escucha en participación.
El informe del BID respalda la enseñanza de las matemáticas en secuencia y con práctica constante. Para FEM eso se traduce en una regla sencilla: cada recurso debe tener un objetivo claro, y después hay que observar qué logra hacer el niño. En lectura, la relación entre sonidos y letras, el vocabulario, la lectura y la comprensión necesitan enseñanza explícita y práctica frecuente; por eso una secuencia pedagógica y un buen acompañamiento pesan tanto en los primeros aprendizajes.
Evaluar para acompañar mejor
Cada herramienta cumple una función distinta. FLAPP usa inteligencia artificial para apoyar la evaluación de la fluidez lectora a partir de grabaciones de voz. La Profe Azul es una asistente de IA que orienta a docentes y alfabetizadores sobre la enseñanza inicial de la lectura y la escritura, con base en los materiales de ATAL.
La idea es conectar lo que se sabe del aprendizaje de cada niño con decisiones concretas: reconocer una dificultad, elegir una actividad, acompañar la práctica y volver a observar. Y algo clave: lo que sugiere la IA siempre debe revisarlo la persona que enseña y adaptarlo a cada niño.
Profesionalizar a quienes cuidan y enseñan
Estas herramientas se conectan con una prioridad más amplia de FEM: fortalecer a las educadoras y a las cuidadoras y hacer visible su aporte. Aunque sus funciones son distintas, ambas necesitan recursos, formación y acompañamiento. Profesionalizar el cuidado significa aprender a planificar actividades, observar avances, dialogar con las familias e identificar cuándo un niño necesita apoyo especializado. También significa reconocer a las cuidadoras como referentes de su comunidad que merecen condiciones para hacer bien su trabajo.
El informe del BID destaca cinco condiciones para que un programa de alfabetización funcione: coordinación y compromiso, materiales, formación docente, acompañamiento en el aula y evaluación para el aprendizaje. Es decir, una red de apoyo alrededor de quien enseña.
Espacios seguros que sostienen a las familias
Un espacio seguro para aprender combina protección, trato respetuoso, juego y atención al desarrollo de los niños. Eso se logra con prácticas concretas: supervisión, comunicación con las familias, cuidado de los datos y las grabaciones de los niños, y rutas claras para pedir ayuda cuando hace falta.
Para madres, padres y otros responsables, contar con una red de cuidado confiable puede dar tranquilidad y facilitar la organización del día a día. Para FEM, el aprendizaje de los niños y el bienestar de sus familias están conectados: acompañar a los niños también es apoyar a quienes los cuidan. La fundación es prudente: esos beneficios hay que documentarlos escuchando a las familias, sin dar por hecho que ocurren igual en todos los hogares.
¿Por qué te importa?
Si emprendes, sabes lo que vale tener a tus hijos en un lugar seguro donde además aprenden. Y si tu negocio es el cuidado de niños (un hogar comunitario, una guardería o el cuidado en casa), este enfoque te habla directamente: formarte, observar los avances de cada niño y comunicarte bien con las familias hace tu servicio más valioso y más confiable. Leer, entender y hacer cuentas no solo sirve en el colegio: son las mismas bases que se usan después para sacar adelante un negocio.
Qué puedes hacer hoy
- Lee con tus hijos o con los niños que cuidas unos minutos al día y pregúntales qué entendieron.
- Usa lo cotidiano para practicar matemáticas: contar monedas, comparar precios o medir ingredientes.
- Si cuidas niños, anota cada semana lo que cada uno ya logra hacer y compártelo con su familia.
- Si usas herramientas con inteligencia artificial para enseñar, revisa siempre lo que sugieren antes de aplicarlo.
Hacer visible el aporte y medir el avance
Para saber si la apuesta funciona, FEM seguirá los avances en lectura y matemáticas, la continuidad de la participación, cómo aplican lo aprendido las educadoras y cuidadoras, y la experiencia de las familias. Cuánta gente llega una iniciativa y cuánto mejoran los aprendizajes son cosas distintas, y las dos deben contarse con evidencia. La evidencia regional marca el camino; la medición local dirá cuánto se avanza. Fortalecer a quienes hacen posible que los niños aprendan es invertir en su futuro y en el bienestar de sus familias.
Artículo adaptado de una publicación de la Fundación Eugenio Mendoza (FEM), noviembre de 2026. La información del proyecto y sus herramientas la aportó la dirección de FEM; aún no hay mediciones locales de resultados. Fuentes: BID (2026), Näslund-Hadley, E. y Dueñas, X. (eds.), El poder de lo esencial: impulsar la educación, la equidad y el desarrollo económico a través de la lectoescritura y las matemáticas, caps. 2, 4, 5 y 7; FEM, Memoria julio 2024-junio 2025 (fundacioneugeniomendoza.com); BID (2025), Leo y la profe Azul: chatbots educativos en América Latina para la alfabetización inicial con inteligencia artificial y Alfabetización e inteligencia artificial (IA). Desafíos y oportunidades en Argentina (iadb.org).
Del blog de Palante
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